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¿Sabías que el lirio es la azucena?

Descubramos la etimólogia de lirio y azucena

Empezaremos por la palabra lírio, esta proviene del latín «lilium», y esta es a su vez un préstamo del griego «leirion». Algúnos etimólogos de renombre como Chantraine aseguran que ambas palabras proceden de una lengua mediterránea oriental previa a griegos y romanos.
El caso es que con la palabra «leirion» se designaba en la antigua Grecia a los lirios blancos pero también a otras especies de liliáceas como los narcisos.

Por otro lado está la etimología de la palabra azucena, que proviene del hebreo «schuscham» y significa pureza y también designa a la flor llamada por los romanos «lilium». De «schuscham» derivan los nombres de mujer Susan y Susana.

El orígen mítico de los lirios

Los egipcios vinculaban las azucenas con el dios Horus, quién era la divinidad suprema en la tierra de los faraones. Con lírios se adornaban los palacios pero también las tumbas funerarias. En las paredes del templo de Amón, en Karnak, se puede observar un auténtico jardín botánico donde se halla representado el lirio. Esas imágenes son consideradas como el herbario más antiguo del mundo.

En la época clásica esta era una flor asociada a la pureza y a la virtud, y es por ello que los antiguos griegos la relacionaron con Hera, la diosa madre, y posteriormente en la religión católica siguiendo esta conexión con la diosa madre se ligaron a la virgen María.

Cuenta la leyenda que Heracles, (Hércules para los romanos) hijo bastardo del marido de Hera, el dios Zeus con la mortal Alcmena había sido puesto en el pecho de la diosa mientras dormía, por el dios mensajero Hermes, para que al mamar de la lehe de la diosa este pudiese hacerse inmortal.

Al desperatse Hera rechaza a Heracles, y las gotas derramadas al apartarlo de su pecho se convietieron en la vía láctea y aquellas que cayeron a la tierra se transformaron e preciosos lírios.

Historia de los lirios o las azucenas

Se trata, sin duda alguna, de una de las más antiguas flores que conocemos. Probablemente una superviviente de la época glacial. Se considera que su origen primitivo es el área de los Balcanes, pero pronto se diversificó por todo el mundo, hallándose Liliums en regiones tan distantes como Asia, la India, Estados Unidos, Centro América, Norte de Europa y Rusia, Los Alpes o los Pirineos.

A lo largo de la historia se ha ido vinculando a la pureza, pero también a la majestuosidad y a la nobleza. Es por ello que los nobles comenzaron a introducirlo en su heráldica, convirtiendo al lírio amarillo en «la flor de lis» (uno de los cuatro símbolos heráldicos más utilizados, después del león, el águila, y la cruz).

Volviendo a su relación con la pureza y la virtud, hay que decir que en la Biblia es citada en numerosas ocasiones haciendo hincapié en esta característica: «Tan puro como el lirio». Además es citada como uno de los ornamentos del palacio del rey Salomón.

Edwar Bach, coautor de «Los remedios florales de Bach», recomienda su uso cuando la sensación de separación es tan fuerte que nos impide disfrutar y sentir bienestar.

Ya en el S. XIX y principios del XX, cuando se volviéron a utilizar las flores para enviar mensajes, la entrega de un lírio blanco a una joven significaba expresarle respeto por su puereza.

Usos mágicos de los lírios

Como símbolo de espiritualidad, el uso de una azucena en la magia puede ayudarnos a tomar un punto de vista superior sobre nuestros problemas, es decir, nos ayuda a librarnos de juicios y adquirir un prisma basado en la pureza de pensamiento.

“Lirios, pensad que se halla de viaje el que os mira.”

Lo Sogi poeta japonés

Es por ello que será un gran aliado cuando sumergidos en nuestras propias preocupaciones no alcanzamos a ver más allá. Por tanto, cuando una relación amorosa ve empañados sus verdaderos sentimientos de amor por motivos de celos, rencores, o enfados las azucenas pueden ayudar a aclarar las cosas.

También cuando terminada una relación sentimos que la próxima vez deberá estar basada en valores o principios diferentes, es decir que estamos preparados para algo nuevo. Este tipo de magia, combina muy bien con la de la piedra rubí.

Para cuestiones del amor, suele usarse la raiz de la planta de lirio (es decir el bulbo), esta se coloca al sol durante cuatro semanas para dejarla completamente seca. Luego se convierte en polvo y ya puede utilizar.

Cómo prepara agua de lirios para la magia:

  1. Recoge unos cuantos lírios frescos

    Si no es posible conseguirlos frescos también puede hacerse con hojas secas de la planta.

  2. Hervir las hojas de lírio hasta alcanzar el punto de ebullición.

    Es importante que la hoja llegue qa hervir antes de retirarla del fuego.

  3. Cuélalas, y guarda tu agua de lirios en un bote bonito

    Cuando la necesites ya la tendrás preparada.

Usos curativos o medicinales de los lírios

Los pétalos y los bulbos se utilizan en la medicina natural, y ambos deben ser recolectados y guardados en momentos muy concretos: Los pétalos deben recogerse nada más florezca la planta, y los bulbos en el periodo de descanso de la flor, es decir antes de septiembre.

Por otro lado comentar que para su guardado para posterior uso, es necesario secar al sol tanto los pétalos, como las capas del bulbo que se pelan tal y como si fuesen cebollas (si el sol no sale, sécalos sobre una estufa no muy caliente). Por último recordar que han de guardarse en un recipiente de porcelana o cristal.

Son múchos sus usos medicinales, pero destaca su aplicación en el cuidado de las quemaduras e inflamaciones de la piel (se hierven los bulbos y se aplica sobre la parte afectada). El extracto de lírio también mejora el tono y la elasticidad de las pieles maduras.

Cómo cultivar azucenas con éxito

Luz y azucenas:

La cantidad de luz que recibe el lírio o azucena, al igual que en casi todas las plantas, es uno de los factores más importantes para lograr con éxito su cultivo. Necesitan un lugar intermedio, lo ideal es una zona de sol y sombra (puede ser bajo un árbol de follaje no muy espeso).

Temperatura y azucenas:

La temperatura como en casi todos los cultivos también es otro factor a tener muy en cuenta. La temperatura ideal para su desarrollo está comprendida entre los 18 y 24 ºC. por el día y entre 12 y 15 ºC por la noche .Éstas temperaturas no siempre suelen ser fáciles de conseguir.

Riego y azucenas:

Cuando se plantan los bulbos que suele ser entre septiembre y octubre, es muy importante mantenerles la tierra bien húmeda (sobre todo los primeros 20 días) por lo que debemos regar generosamente y de forma constante.
Pasados esos primeros días con hacerlos de dos a tres veces por semana será suficiente.

Tierra y azucenas:

Se pueden cultivar en todos los tipos de suelos,  siempre y cuando dispongan de una configuaración y un drenaje correctos, en particular en la capa más exterior que es donde se colocan los bulbos y se genera la raiz. Aunque es verdad que los suelos arcillosos no suelen gustarle demasiado.

Si no hay otra opción, lo que puedes hacer es mezclar la tierra con un poco de hummus, para que retenga la humedad y asegurarnos de que está bien oxigenada.

Descubrimos el uso mágico de las piedras y las plantas, para ayudarnos a alcanzar nuestros propósitos.

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